miércoles, 21 de agosto de 2013

Henry y Carlight: huyendo de las Brujillas de la Luz

Aquí seguimos, perennes, mirando al cielo...

Estos días hemos tenido algún problemilla al intentar publicar nuestras entradas, de ahí este silencio. Porque se ve que seguidores no tenemos, pero sí que nos leen ;) Así que vamos a publicar ahora tres entradas: dos de la semana pasada y otra de anoche mismo.

Empecemos como con los cuentos... siempre por el principio...

Érase una vez dos magos que disfrutaban de observar el cielo por las noches. Y no porque no hubiera nada interesante que ver más abajo: siempre hay cosas interesantes que ver en todas partes, solo hay que mirar con atención y ganas de aprender. No, estos dos magos miraban al cielo porque se sentían verdaderamente sobrecogidos por la magia que dormitaba en el Cosmos, un poder más allá del entendimiento humano que aguardaba, sigiloso, en espera de que algún duendecillo terrestre decidiera elevar sus ojos para verla. ¿Eres tú ese duendecillo?

Aquella noche, nuestros magos se hicieron a tierras más alejadas de su observatorio habitual. Sabían que su humilde cabaña quedaba demasiado expuesta a las Brujillas de la Luz, esas que evitan que los humanos que viven en las ciudades sean conscientes de lo que pasa por encima de sus cabezas. ¡Cuidado observadores! ¡Son muy peligrosas!

Así que Henry y Carlight, que así se llamaban, prepararon sus instrumentos de observación y se escaparon más allá del horizonte, donde los poderes de las Brujillas no llegaran a alcanzarlos.

Sí, era una noche especial, porque era una noche de contrarios. ¿Que qué es una noche de contrarios? No me lo puedo creer, ¿no lo sabéis? ¡Es importantísimo saber qué es una Noche de Contrarios! En fín... las Noches de Contrarios eran esas en las que pasan cosas contrarias, y es muy común que sucedan tales acontecimientos cuando se mira al cielo... por ejemplo, esta noche de la que hablamos, nuestros magos se alejaban de las Brujillas de la Luz, pero el cielo se había cubierto de nubes (ésto pasa a veces, porque más allá de la Atmósfera también tienen sus Brujillas para ocultarles nuestro planeta a los magos que miran al cielo desde allí. Hay muchas historias interesantes sobre las Brujillas de las Nubes, ya las iremos contando).
Aquí tenéis un contrario. Los humanos que no tienen poderes los suelen llamar contratiempos. Tonterías. El contratiempo es algo que frena a las personas; los contrarios te enseñan cosas y te proyectan hacia adelante. Por eso Henry y Carlight siguieron caminando hasta el lugar indicado.

Una vez llegaron, prepararon el instrumental y entonces... La Luna les giñó un ojo y pudieron verla bailar con las nubes. ¿Habéis visto alguna vez a la Luna bailando con las nubes? ¡Qué bonito es! Para tal evento la Luna, acostumbrada a vestir de blanco, se había cambiado el traje y lucía un color anaranjado precioso. Algunos Magos menos expertos que Henry y Carlight dicen que el cambio de color de la Luna no se debe a sus ropajes sino a cuestiones emocionales, porque es de todos conocido que la Luna tiene dos caras y acostumbra a mostrar siempre la misma, es misteriosa... sí. Los humanos que no miran al cielo cuando lo ven piensan que es porque el Sol la ilumina ¡qué tontería! ¡Cómo si no la iluminara cuando la vemos de blanco!  Aquí os dejo alguna imagen que nuestros magos pudieron tomar. No son muy buenas, ¡tened en cuenta las dificultades por las que pasaron! Pero son solo un ápice de la magia que allí se sintió.
 
Telescopio Skywatcher 200/1200. Henry & Carlight



Henry era el mago de mayor rango, y por eso se le suponía el más responsable y sabio. Sin embargo, como todos los grandes magos, se despistaba con facilidad y por eso hacía buen equipo con Carlight. Se tomaba muy en serio su trabajo y esa noche había decidido iniciar en el mundo del cielo a unos pequeños duendes llamados Dan, Iva y Art. Los tres eran graciosos y listos, y a los tres se veía bastante entusiasmados con el maestro. Sin embargo, los duendes son traviesos... y pronto dos de ellos se entregaron al juego, desviando su atención de tan magna lección. El curioso Iva siguió atentamente las indicaciones del mago, mientras su padre Jes, muy atento, tomaba buena nota de las recomendaciones que le iba dando Henry. En sus cabecitas ya se estaban gestando nuevas ideas,  algún nuevo proyecto quizá..

En un momento determinado, nuestros magos ordenaron a las Brujillas de las Nubes, que operaban desde el otro lado, que retiraran de inmediato la cortina, para que los tres duendecillos pudieran ver las estrellas. Y así lo hicieron.

De repente, aparecieron en el cielo un Cisne, Casiopea, La Osa Menor, Escorpio... qué podemos decir... Cada una tiene una historia... pero eso es otro cuento.

Muchas gracias pequeños duendes por acompañar a nuestros Magos. Esperamos que sea la primera de muchas aventuras juntos. Buenas y mágicas noches y a seguir mirando al cielo.


(Para saber más: http://www.blogodisea.com/2010/por-que-luna-color-anaranjado-rojizo/preguntas-respuestas/)

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